Ilham

Santiago Olmo, “Dibujar en la niebla”, del catálogo “Continentes II”

En estos cuadros, realizados sobre planchas de aluminio tratado y que son reunidos bajo el título de ILHAM (Inspiración), la pintura no simula la luz. La luz surge del fondo tratado de las planchas de aluminio, y la pintura es condensación del movimiento de la materia.

 

Las imágenes a las que remiten estas obras se acercan a esos espacios siderales que recrean los efectos especiales del cine de ciencia-ficción, y que el aturdimiento poético de la música sufí sitúa irremediablemente en el interior del pensamiento.

 

No es casual que estas obras se inspiren y se relacionen en la experiencia de Diego Moya con las tradiciones de los derviches, que han conservado el legado poético sufí, en la danza y en los recitados salmodiados de sus cantos.

 

El movimiento de peonza de sus cuerpos tiende a organizar un eje para el caos, fijando en el centro que va de la cabeza a los pies el rigor que equilibra el desorden que aporta la realidad. De un modo paralelo los cuadros equilibran el movimiento del color de la pintura en el vacío de la luz cegadora que construye en el trance la dimensión interior.